28 Octubre 2.012
Independientemente de mi resultado deportivo, y por si alguien se
anima para otro año, tengo que empezar diciendo que tanto el viaje a
Oporto como la Maratón son muy, muy recomendables.
La
ciudad es dulce y caótica, vieja y moderna, exquisita y decadente, sabe
a vino dulce y bacalao, suena a fado y rock'n'roll, huele a mar y a
río, en sus miradores se aprecia lo cercano y lo infinito.
Aunque
no es muy recomendable la víspera de una Maratón, mereció la pena
perderse durante horas por sus calles viejas de edificios torcidos,
siempre con cuestas y escaleras, admirar sus plazas de fachada inglesa,
visitar la librería Lello ( la tienda de magia de Harry Potter) y el
centenario café Majestic, atravesar sus puentes, probar sus dulces,
rendirse al mar.
Nos
dió tiempo también de visitar la feria del corredor, pequeña, algo
caótica y con demasiada cola para la retirada de dorsales. El que se
disputaran a la vez tres carreras ( 6km, 15km y Maratón) puede que
tuviera la culpa. Muy buena bolsa para 35 Euros de inscripción, mochila
grabada, camiseta técnica asics, gorra, revistas y una botella de vino
de oporto reserva especial para la Maratón, además en la llegada barra
libre de cerveza rubia y negra, medalla, powerade y otra camiseta de
algodón, el lunar fue el caótico sistema de guardarropa que hizo que
tuviera que estar veinte minutos buscando mis cosas a la llegada.
En
cuanto a la carrera, ahora en frío trataré de subrayar la gran cantidad
de errores que fui cometiendo para que fuese imposible alcanzar mis
objetivos, el viento fue un fuerte handicap, pero creo que sin esos
errores aún con viento lo hubiera conseguido.
La
noche anterior, entre el cambio de hora y que en Portugal es una hora
menos se me hizo hasta larga, además nos hospedamos cerca de la salida y
no tuve ningún problema en llegar pronto, eso sí, al mirar por la
ventana vi unas banderas ondeando, más bien agitándose fuertemente y
maldije mi suerte con el viento en los maratones portugueses, pues en
Lisboa me pasó lo mismo.
Me
tomé un café que repartían en la salida, la verdad es que apetecía
porque hacía bastante frío, unos 7 grados, pero con las fuertes rachas
de viento la sensación térmica era aún menor. Justo antes de la salida
cometí el primer error, esperé a ir al baño a 20 minutos de la partida,
con el problema añadido de que los baños estaban al final de todos los
cajones de los cincomil corredores que había entre la carrera de 15 kms.
y la maratón, además había una buena cola, de modo que cuando quise
acercarme a la salida faltaban solo cinco minutos y no se podía pasar
hacia adelante, salí muy atrás y en los primeros metros no se podía
correr, comencé a esquivar a gente además en una buena cuesta arriba y
el primer kilómetro se me fue a 5:25, mal empezamos.
Empezando
la larguísima avenida de Boavista vi a lo lejos los globos y cometí el
segundo error, querer enmendar de inmediato lo perdido en la salida, en
el km.2 alcancé el globo de las 4h, en el km.3 al de las 3h45' y en el
cuatro ya estaba con el de las 3h30', pero para eso había tenido que ir
esos kilómetros a 4:20, un esfuerzo nada razonable a esas alturas, pero
me encontraba fuerte y no le di mayor importancia.
Aguante
con el globo unos minutos, pero había tanta gente que decidí tirar
hacia adelante, poniendo la marcha entre 4:45-4:50. En el km. 7 al salir
al litoral nos empiezan a azotar fuertes ráfagas de viento que hicieron
volar algunas gorras y a más de uno arrancaron literalmente el dorsal y
que nos acompañarían de forma intermitente hasta más allá de la
desembocadura del Duero en el kilómetro 22, además las numerosas zonas
de empedrado a lo largo de todo el recorrido tampoco ayudaban demasiado a
una zancada estable. Me obcequé en mantener el ritmo aún a sabiendas
que el pulsómetro me decía que estaba yendo con esfuerzo de 4:20 cuando
apenas lograba bajar de los 5'/km. Pensándolo ahora, debería haber
esperado al globo y meterme en medio de todos bien protegido, pasé el
km. 10 en 47'30'' y la Media en 1:42:40.
Después
del primer paso por el puente de D. Luis tras una cuestecilla que
costaba subir y donde estaba mi familia, al cambiar de dirección pude
volver a correr más relajado y los ritmos volvieron a 4:50 por toda la
zona de ida de las bodegas de Vila Real da Gaia. En el km.28 se gira
180º y se vuelve, apareciendo de nuevo el viento y por tanto el esfuerzo
suplementario, además veo que no le saco más de 300 mts al globo de las
3h30'. Resisto como puedo hasta pasar de nuevo por el puente, saludo a
la familia y veo que se me acerca inexorablemente.
Los
ritmos van decreciendo a 5:05 primero y a 5:15 después y en el km.34 me
alcanza, intento mantenerme con ellos pero el pacemaker va muy alegre y
en el 35 se me van. Inexplicablemente, al paso por un avituallamiento
me paro, bebo un par de vasos de powerade tranquilamente que me sientan
fatal y estoy a un paso de dejarlo todo e irme para casa, esa voz
pesimista que a veces te habla en las carreras había tomado las riendas
al ver perdido el objetivo. Luego he visto en el garmin que estuve casi
tres minutos parado, aunque no recuerdo que fuese tanto tiempo, además
veo que llegué a ese km. 35 en 2h52'50'' (incluso acabando a 5:10 los
últimos 7 kms. hubiera hecho 3h30'), en ese momento no sabía que hacer y
continué caminando, cuando quise empezar a correr, las piernas se
manifestaron totalmente en contra, me costó un mundo poder trotar a más
de 6'/km.
Afortunadamente soy duro de mollera, comprendí la situación y esos últimos kilómetros ya sin mirar el crono iba pensando la forma de resarcirme en la próxima (como somos), incluso me divertí picándome al final con un corredor que me quería adelantar y que llevaba unas five finger, le dejé ganarme para poder salir entrando sólo en una posible foto de llegada que al fin he encontrado.
Afortunadamente soy duro de mollera, comprendí la situación y esos últimos kilómetros ya sin mirar el crono iba pensando la forma de resarcirme en la próxima (como somos), incluso me divertí picándome al final con un corredor que me quería adelantar y que llevaba unas five finger, le dejé ganarme para poder salir entrando sólo en una posible foto de llegada que al fin he encontrado.
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Nosotros arrastramos los pies, los keniatas se van dando con el talón en el culo. |
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